Volver al Trabajo: el impacto de un recorte que ya se siente en los barrios
Más de 70 organizaciones se movilizaron en todo el país ante el cierre del programa. La medida genera preocupación por la pérdida de ingresos y su efecto en la economía social.

Imágenes destacadas de la jornada nacional.
Lo que está pasando con el programa Volver al Trabajo no es un dato más dentro de la agenda es la crueldad de un gobierno nacional que no camina los barrios, que ignora las alarmas de alerta en los sectores más vulnerables de nuestra Argentina.
Este martes más de 70 organizaciones se manifestaron en distintos puntos del país, con una fuerte convocatoria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y que tuvo su alcance y réplica en las distintas provincias. Fue una reacción frente a una medida que pone en riesgo el sustento de más de 900.000 personas.
El programa Volver al Trabajo, que antes se conocía como Potenciar Trabajo, garantizaba un ingreso mínimo —de $78.000— a cambio de una contraprestación laboral. En muchos casos, algunas de esas labores eran: mantenimiento de espacios públicos, limpieza, refacción de escuelas, trabajo en cooperativas o sostenimiento de merenderos. Es decir, trabajo real en los territorios.
Con el cierre del Ministerio de Desarrollo Social de Nación, muchas -si no es casi todos- de esos espacios comunitarios quedaron desarticulados. Cooperativas que funcionaban como espacios de organización y trabajo dejaron de existir o quedaron debilitadas. Ahora, la intención de reemplazar el programa por un sistema de vouchers de capacitación abre más interrogantes que certezas.
Porque capacitar no es lo mismo que garantizar ingresos. Y en contextos de crisis, esa diferencia es clave. Las organizaciones lo plantean con claridad: estas capacitaciones no aseguran empleo ni un ingreso concreto en el corto plazo, mientras que la eliminación del programa sí implica la pérdida inmediata de un recurso económico, por mínimo que sea.
Ese ingreso no solo sostenía a las familias. También tenía un efecto directo en la economía barrial. Son personas que compran en el kiosco de la esquina, en la verdulería del barrio, en pequeños emprendimientos. Cuando ese dinero desaparece, el impacto no es individual: se traslada a toda la cadena económica local. Las organizaciones ya advierten que esto recién empieza y que las consecuencias se van a sentir en cada provincia.
Un recorte con impacto directo en la economía social
Un informe elaborado por la CTA Autónoma, el Instituto de Estudios y Formación y la Federación Nacional Territorial advierte que la eliminación del programa implica dejar de transferir mensualmente alrededor de $74.600 millones que se destinaban al consumo en los sectores populares.
El estudio señala que la medida no solo afecta a casi un millón de familias por la pérdida de ingresos, sino que también provoca una caída del consumo en los barrios donde predominan formas de trabajo por fuera del mercado formal. En esos territorios, el dinero circulaba principalmente en comercios de cercanía y emprendimientos locales.
Además, el informe enmarca esta decisión dentro de un proceso de ajuste más amplio en políticas sociales, con un impacto significativo en áreas clave como asistencia social, vivienda, educación y servicios básicos. También advierte un fuerte sesgo de género, ya que muchas de las políticas recortadas alcanzaban mayoritariamente a mujeres.
En términos territoriales, si bien la mayor cantidad de beneficiarios se concentra en la provincia de Buenos Aires, el impacto relativo sería más fuerte en provincias como Chaco, Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán y Formosa, donde estos ingresos representaban entre el 8% y el 13% de la población económicamente activa.
La conclusión es clara: más allá del monto individual, la eliminación del programa tiene un efecto estructural en la economía social y en la vida cotidiana de los sectores populares.
Creo que con esta información queda claro que la "casta" no paga el costo del ajuste.




